Nunca he sido dueño de un producto de Apple. Fuera del Quicktime y sus plugins no he instalado software de Apple en una de mis PCs (uso el término de la manera mas genérica). En muchos casos no ha sido deliberado, simplemente asi sucedieron las cosas desde el principio de mi historia como usuario de una computadora.
En estos momentos no se habla de otra cosa que de la muerte de Steve Jobs, el fundador y ex-presidente de Apple. Leo todos los posts escritos por gente que participó de cerca con el en su industria, en su compañía, que lo conoció, lo admiró.
Confieso que me siento un poco al márgen de tanta emoción.
Dudé en postear algo al respecto hoy, pero debo decir que pese a todo me hubiera parecido irrespetuoso no hacerlo. Fué entonces cuando hallé en Google+ este texto escrito por Ismael Acevedo, linuxero y blogger.
Pocas veces he dicho “Ojalá yo hubiera escrito esto”. Esta es una de ellas. Ismael logró poner en palabras tal y como yo hubiera querido lo que es vivir un evento de esta magnitud estando dentro del mundo de la tecnología pero fuera del ecosistema de Apple.
Sin mas, le cedo este espacio a Ismael.
Es lo único que voy a decir al respecto a la muerte de Jobs.
Puede que no estemos de acuerdo con el modelo que ha llevado Apple, con sus productos sobrevaluados, sus tácticas intimidatorias y la enorme soberbia de esa marca. Mucho tiene de Jobs esto pero negar su trascendencia en la historia de la computadora moderna es manipulador y mezquino.


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