Pues lo peor que le puede pasar a un habitante y trabajador en internet ya me sucedió. Llevo más de 3 días sin que el enlace en mi casa funcione. Estoy escribiendo este post desde mi teléfono, cosa que hasta el momento no había sido necesaria. La respuesta de mi ISP ha sido categórica:
No tenemos ni idea de cuando se va a restablecer el servicio
Esto ha significado tener que cambiar mi rutina de trabajo, aunque de maneras menos dramáticas de lo que hubiera pensado. A continuación les comparto 5 observaciones que he hecho sobre esta situación a lo largo de estos días.
Un smartphone reduce bastante el dolor. Genuinamente no sé que hubiera hecho son mi smartphone Android. Estimo que más o menos pude llevar a cabo un 75-80% de las cosas que hago en mi PC de escritorio. Desde responder emails hasta revisar documentos en Google Docs, el tener esta alternativa ha salvado el día.
Bendita sea la banda ancha pública. Hoy en día es difícil hallar un café que no tenga WiFi gratis. Por el precio de un par de espressos puedes tener un lugar razonablemente cómodo y tranquilo para trabajar por varias horas a unos pasos de tu casa, al menos en mi caso para mi gran fortuna. Es algo que hoy día damos por descontado que podemos hallar con facilidad.
Los cafes son las nuevas oficinas. En estos días me ha tocado ver que unas buena cantidad de gente venimos a los cafés a trabajar. Igual y es porque varios estábamos sin Internet pero parece que hay una población relativamente constante que usa estos lugares como base de operaciones semipermanente. Y me parece lógico.urea sea por gusto o necesidad hay veces que la casa no es el mejor lugar para trabajar.
Usar la Nube realmente hace una diferencia. Ya sea a través del teléfono o una laptop prestada, la posibilidad de levantar el navegador y tener todas tus aplicaciones y datos disponibles es una bendición. Al menos en esta ocasión genuinamente me salvó la vida. Sin duda hay problemas pero en esta ocasión los beneficios excedieron por mucho esas dificultades.
Todavía hay cosas que requieren un teclado y pantalla en forma. A pesar de lo dicho anteriormente, hay ocasiones en que no hay manera de hacer las cosas sin un teclado en serio. Este post es el mejor ejemplo. Los detalles finos de formateo, uso de gráficas y enlaces que usualmente uso no se pueden duplicar del todo en una app por más capaz que esta sea. Creo que todavía hay y habrá siempre una fracción de nuestras tareas que va a requerir una laptop o PC de escritorio para poder llevarse a cabo.
Ha sido interesante como hoy podemos trabajar de maneras y en circunstancias que hace apenas unos tres años hubieran resultado impensables. Esta experiencia me hace preguntarme qué será lo qué podemos esperar en otros tres años.
Internet no se detiene.
Sigo escribiendo. Desde donde sea posible, como me sea posible.
¿Te has visto en circunstancias parecidas? ¿Cómo lograste darles la vuelta?
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.