La semana pasada recibí una invitación para una fiesta de cumpleaños el viernes en la noche. Algo completamente ordinario, dirán ustedes, pero la verdad es que distaba de serlo.
Era el cumpleaños de una bloguera/tuitera que aprecio mucho: La famosa Defeña Salerosa, quien ya ha aparecido en estas páginas anteriormente.
Para muchos el que puedas conocer y entablar amistad con alguien a quien solo conoces vía los posts de su blog y decenas de mensajitos de 140 caracteres es completamente impensable. Para mi no lo es, he conocido así muchas gentes por quienes tengo un gran aprecio y que han dado pie a amistades que van desde las incipientes hasta las agradablemente fructíferas.
Pero dar el brinco del perfil online a la 3D no suele ser tan sencillo, sobre todo porque ciertas cosas tienen que caer en su lugar naturalmente. Forzar el contacto suele dar al traste con esa sutil comunicación que poco a poco se va dando e intensificando. Pero en este caso las cosas salieron como y cuando debían de manera que la invitación pintaba para una excelente oportunidad de conocer en persona a muchos nicks, IDs y perfiles que desfilan en mi navegador y RSS día con día.
Debo admitir que luego soy medio ranchero y muerdo el rebozo, al menos al principio de esas cosas, así que me puse de acuerdo con mi colega, cómplice y asesora de modas, la irrepetible BoticaPop para escoltarnos mutuamente y llegar juntos a la fiesta.
Y para ponerle la cereza en el pastel, invité a Valsolar, amiga que por un error de paquetería no resultó mi hermana menor, y que si bien no escribe mucho es gran lectora y entusiasta recién llegada a este curioso mundo de la Vida Online.
El escenario estaba puesto y tras caminar unas cuantas cuadras llegamos a la puerta del billar “Atlántico” que era el lugar de la fiesta. ¿Qué nos esperaba dentro? Solo había una forma de saberlo.











De parte del respetable